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E-DMUS espacio de datos que conecta a ciudades, empresas y servicios para mejorar cómo nos movemos
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Cómo participar

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rellena el formulario de acceso

Política de acceso

La Política de Acceso al Espacio de datos E-DMUS regula los mecanismos de entrada, permanencia y participación de las entidades en el espacio de datos, estableciendo un marco de confianza cerrado y gestionado (permissioned network). A diferencia de los repositorios de datos abiertos universales, el acceso a la plataforma E-DMUS no es libre ni anónimo; está restringido a entidades jurídicas verificadas que superen un proceso de cualificación (Onboarding) y formalicen su adhesión al Marco de Gobernanza. Esta política tiene como finalidad garantizar que todos los miembros del ecosistema contribuyan legítimamente a la cadena de valor de la movilidad urbana, asegurando la integridad operativa y la alineación con los objetivos estratégicos del proyecto.

V

Preguntas frecuentes (FAQs)

En esta sección respondemos a las preguntas más habituales sobre qué son los espacios de datos, cómo funcionan, qué normativa los regula y qué beneficios aportan a las organizaciones y a la ciudadanía.

Un espacio de datos es un ecosistema colaborativo que proporciona el entorno necesario para que diversas organizaciones —públicas y privadas— compartan, utilicen datos y presten servicios de forma segura, confiable y conforme a la normativa vigente, con el
objetivo de generar innovación e impacto económico y social.

A diferencia de una base de datos tradicional, en un espacio de datos no existe un repositorio central único: cada participante mantiene el control sobre su propia información y decide qué comparte, con quién y en qué condiciones, gracias a mecanismos técnicos y de gobernanza que garantizan la confianza entre todos.

En una plataforma tradicional, los datos se centralizan en un único repositorio bajo el control de una sola entidad. En un espacio de datos, en cambio:

  • Cada organización conserva la soberanía sobre sus propios datos: decide qué comparte, con quién y bajo qué condiciones.
  • El intercambio se produce de forma descentralizada, mediante conectores técnicos y políticas de uso definidas por cada proveedor.
  • Todos los participantes operan bajo un marco de gobernanza y confianza compartido, sin que ninguna entidad tenga control exclusivo sobre el conjunto del sistema. Esto garantiza privacidad, trazabilidad y cumplimiento normativo en cada intercambio de datos.

Puede participar cualquier organización pública o privada que tenga datos de valor para el ecosistema o que desee acceder a datos de otros. En un espacio de datos coexisten distintos tipos de participantes:

  • Promotor: entidad que impulsa la creación del espacio y define su modelo de gobernanza y de negocio.
  • Operador: responsable de mantener la infraestructura técnica y los servicios comunes que permiten su funcionamiento.
  • Proveedor de datos: posee legítimamente los datos y los pone a disposición del espacio bajo sus propias condiciones.
  • Consumidor de datos: recibe y utiliza los datos de otros participantes para fines previamente acordados.
  • Intermediario (Broker): facilita el descubrimiento de datos indexando los metadatos disponibles en el espacio.

Según el Centro de Referencia de Espacios de Datos (CRED), los principales beneficios son:

  • Innovación: acceso a datos de múltiples fuentes para desarrollar nuevos productos y soluciones con mayor rapidez.
  • Eficiencia: la compartición de datos optimiza procesos internos y mejora la calidad de los servicios.
  • Soberanía del dato: cada entidad decide qué datos comparte y en qué condiciones, garantizando el cumplimiento normativo en todo momento.
  • Impulso económico: apertura de nuevas oportunidades de negocio en sectores como la movilidad, la salud o la industria.
  • Mejora en la toma de decisiones: el acceso a datos fiables y actualizados permite anticiparse a necesidades y diseñar políticas más eficaces.

La soberanía del dato es la capacidad inalienable del propietario de los datos para decidir y controlar de forma exclusiva las condiciones de acceso, uso y distribución de su información en todo momento.

Es el principio sobre el que se construye la confianza en un espacio de datos: ninguna organización puede acceder a los datos de otra sin su consentimiento explícito. Cada proveedor define políticas de uso —mediante lenguaje estándar como ODRL— que especifican quién puede usar sus datos, para qué finalidad y durante cuánto tiempo.

Este principio garantiza el cumplimiento del RGPD y la alineación con la normativa europea sobre gobernanza de datos.

Los espacios de datos se enmarcan en la Estrategia Europea de Datos y están respaldados por un conjunto de reglamentos que forman el marco normativo europeo del dato:

  • Reglamento de Gobernanza de Datos (Data Governance Act – DGA, Reglamento UE 2022/868): aplicable desde septiembre de 2023, establece las reglas para compartir datos del sector público, los intermediarios de datos y el altruismo de datos. Define el marco para que los espacios de datos funcionen de
    forma confiable y conforme a derecho.
  • Reglamento de Datos (Data Act, Reglamento UE 2023/2854): en vigor desde enero de 2024 y aplicable desde septiembre de 2025, regula el acceso justo y equitativo a los datos generados por productos y servicios conectados, promoviendo la interoperabilidad.
  • RGPD (Reglamento General de Protección de Datos, UE 2016/679): cualquier dato personal compartido en un espacio de datos debe cumplir en todo momento con el RGPD.

 

Adicionalmente, en España, el Centro de Referencia de Espacios de Datos (CRED) ha impulsado la Especificación UNE 0087:2025, primer estándar nacional que define y caracteriza los espacios de datos, aportando seguridad jurídica y técnica al ecosistema.

La confianza en un espacio de datos se garantiza a través de un conjunto de mecanismos técnicos, organizativos y normativos que forman el llamado Trust Framework (Marco de Confianza):

  • Identidad verificada: todos los participantes cuentan con una identidad digital certificada. El sistema DAPS (Dynamic Attribute Provisioning Service) emite tokens de seguridad que autentican a cada conector antes de cualquier intercambio.
  • Políticas de uso automatizadas: las condiciones de uso de los datos se expresan en lenguaje estándar (ODRL) y se aplican automáticamente, sin depender de la buena fe de las partes.
  • Trazabilidad: el Clearing House actúa como notario digital, registrando de forma inmutable los metadatos de cada transacción para garantizar la auditoría y la resolución de conflictos.
  • Gobernanza del dato: conjunto de procesos, roles y políticas que aseguran el uso eficaz, seguro y ético de la información en todo el ecosistema.

La interoperabilidad es la capacidad de diferentes sistemas y organizaciones para trabajar conjuntamente e intercambiar información de manera efectiva. En un espacio de datos se distinguen varios niveles:

  • Técnica: los sistemas se comunican mediante conectores, APIs y protocolos estándar.
  • Semántica: los datos tienen el mismo significado para todos los participantes, gracias al uso de vocabularios controlados y estándares de metadatos (como DCAT-AP).
  • Organizativa: los procesos y acuerdos de gobernanza permiten la colaboración entre entidades con modelos de trabajo distintos.
  • Legal: los marcos normativos de los participantes son compatibles y reconocidos mutuamente.

 

Sin interoperabilidad, los datos no podrían fluir entre organizaciones ni conectarse con otros espacios de datos nacionales o europeos.

Un conector (Data Space Connector) es el componente de software que actúa como puerta de enlace segura entre una organización y el espacio de datos. Es la pieza técnica clave que hace posible el intercambio de datos de forma soberana.

Sus funciones principales son:

  • Verificar la identidad del participante antes de cualquier intercambio.
  • Aplicar automáticamente las políticas de uso definidas por el proveedor de datos.
  • Garantizar que los datos solo son accesibles para quienes tienen autorización.
  • Registrar las transacciones para asegurar la trazabilidad y la auditoría.

 

Para unirse a un espacio de datos, toda organización —ya sea como proveedor o como consumidor— necesita disponer de un conector activo y registrado.

Unirse a un espacio de datos implica seguir un proceso estructurado que generalmente consta de los siguientes pasos:

  • Identificar el espacio de datos relevante: existe un Listado de Espacios de Datos Elegibles gestionado por el CRED y la Dirección General del Dato.
  • Preparar los datos: asegurarse de que los datos que se van a compartir están correctamente estructurados, descritos con metadatos y cumplen con los estándares del espacio.
  • Firmar el contrato de adhesión: acuerdo formal con el promotor/operador del espacio que establece los derechos y obligaciones de la participación.
  • Conectarse técnicamente: instalar y configurar el conector que permitirá el intercambio de datos de forma segura.
  • Registrarse y publicar: registrar la organización en el espacio y, si se actúa como proveedor, publicar al menos un conjunto de datos en el catálogo.

 

En España, el programa Kit Espacios de Datos del Ministerio para la Transformación Digital ofrece ayudas de hasta 50.000 € para Administraciones Públicas y hasta 30.000 € para empresas privadas que se incorporen a un espacio de datos elegible.